Soñaba con futuros borrosos y lugares lejanos. Vidas desconocidas y sonrisas distintas.
Esos pensamientos infantiles e inocentes que se desmoronan cuando chocan contra la realidad.
En ese momento me di cuenta de que lo único que tenía eran palabras valientes y temores eternos. Todo parece muy fácil cuando no lo tienes delante. Pero cuando un 'te quiero' bien dicho se estampa contra tu frente, entonces, y solo entonces, te acojonas. Te bloqueas, tiemblas y, a veces, hasta lo evitas.
Deseaba algo que tenía delante y no lo vi, o, simplemente, no quise verlo. Admito que eso de hacerme la dura se me fue un poco de las manos.
Siempre se ha dicho que a base de hostias se aprende en la vida, pero hay algunas que no escarmentamos. Eso sí, después de varios intentos fallidos, alguna que otra lagrima e infinitos 'te quiero's, aquí estoy. Porque, al fin y al cabo y aunque todavía no sea capaz de decirlo en voz alta, fui, soy y seré tuya. Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario