Teniendo en cuenta las veces que te quise perder, se obtiene el miedo que tenía a hacerlo.
Nuestros meses juntos se resumen en caricias y destrucción.
Observando lo inútil que era lo convencional en nuestras vidas, simplemente nos dejamos llevar por las copas de mas y el desenfreno.
¿Para que condenarnos a la buena vida pudiendo matarnos día a día?
Se consumieron los meses y con ellos se evaporaron nuestras ganas.
Dejamos de intentar mantener lo inmantenible y salieron a la luz todos los arañazos y puñaladas que ocultamos los días que dedicamos a fingir lo que siempre deseamos tener.
Nos desgarramos el alma con palabras sinceras y nos llegamos a odiar por el simple hecho de ser incapaces de querernos.
Vuelve a coger la botella y pasa las noches en vela.
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