Entre tanta tristeza y añoranza, sumergimos nuestra historia en cantidades desmesuradas de vodka barato.
Cambiamos los susurros por canciones que desgarran el alma. La belleza que tus besos me arrebataron me la devolvieron esos versos tan simples.
Supiste desde el primer momento como quitarme la ropa a base copas y besos en el cuello, sin embargo, desnudarme el alma te costó algo más.
Siempre nos gustó jugar al despiste, vivir en mundos paralelos y reírnos de aquellos ingenuos que sufren el mundo real.
Pero está claro que la locura, entonces transitoria, se nos fue de las manos y la cordura que nos mantenía cerca del suelo terminó por romperse.
Nuestros 'te quiero's se convirtieron en rutina y descubrimos la monotonía del 'contigo'.
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