jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Dónde vamos tan deprisa?

Siempre fue de las que soñaba con moteles de carretera y luces de neón.
Quería historias de alcohol, drogas y sexo. Quemar las noches al volante de un coche antiguo y perderse en algún punto de una carretera secundaria.
Suspiraba por matones de barrio con chupa de cuero y motos trucadas.
Aspiraba a ser una de esas mujeres que al final de su vida, seguramente breve, podía permitirse el lujo de decir que, realmente, había vivido la vida.
Estaba harta de vidas programadas, monótonas y aburridas. Atascos, dinero, negocios. Prisas, estrés y sueños pisoteados.
En realidad, siempre quiso vivir aventuras que le desgarraran el alma, que le destrozaran la vida, por el único y simple hecho de tener algo que contar.

martes, 6 de noviembre de 2012

Siempre se ha dicho que las cuerdas atan.

Hace tiempo que dos y dos dejaron de sumar cuatro.
Entre tanta tristeza y añoranza, sumergimos nuestra historia en cantidades desmesuradas de vodka barato.
Cambiamos los susurros por canciones que desgarran el alma. La belleza que tus besos me arrebataron me la devolvieron esos versos tan simples.
Supiste desde el primer momento como quitarme la ropa a base copas y besos en el cuello, sin embargo, desnudarme el alma te costó algo más.
Siempre nos gustó jugar al despiste, vivir en mundos paralelos y reírnos de aquellos ingenuos que sufren el mundo real.
Pero está claro que la locura, entonces transitoria, se nos fue de las manos y la cordura que nos mantenía cerca del suelo terminó por romperse.


Nuestros 'te quiero's se convirtieron en rutina y descubrimos la monotonía del 'contigo'.