lunes, 28 de enero de 2013

Carta de (des)amor,

Aquí estoy una vez más frente a esta pantalla que tantas veces nos ha separado y ha sostenido mis impulsos en contra de la voluntad de mis ganas más sinceras. Te escribo una vez más para decirte todas esas cosas que quizás nunca merecieses. Te escribo para decirte lo que nunca tendré cojones a contarte. Te escribo sobre mis miedos, que tanto me recriminaste, y sobre esas cosas que, aun sabiendo que me ponen mala, seguirás haciendo. Te escribo por si me encuentras, algún día, como nos encontramos la primera vez, como quien dice, por casualidad. Te escribo por si me lees y entiendes de una maldita vez porque te quise de la manera en la que te quise y no de otra. Te escribo porque eres de las pocas cosas de las que se escribir. Te escribo para decirte, no para pedirte. 
Te escribo porque me acojona pensar en esas veces en las que hasta el silencio más profundo de la noche guarde una triste melodía en sus entrañas y tú ya no estés para hacer que todo calle de una puta vez. Te escribo porque me entristece no poder sonreír al pensar que eres mio, aunque nunca lo admitiese. Te escribo porque se me encoge el estómago al ver como cada día tu silencio te aleja un poco más de mí y acrecienta esa distancia caprichosa que siempre nos quiso separar. Te escribo porque no consigo entender como puedes quemar mis recuerdos tan rápido como se consume ese cigarrillo de las noches en tu ventana. 
Te escribo porque me abruma el saber que nada de lo que pudo haber pasado volverá a poder pasar, tú ya me entiendes. Te escribo para rememorar todos esos días que duro lo que nunca pasó. 
Te escribo para olvidarte, aunque los dos sepamos que, en realidad, no quiero hacerlo.

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