domingo, 30 de diciembre de 2012

Con la mierda hasta el cuello y el corazón en las manos

El día que me pidió que me dejara querer una sonrisa de indiferencia se dibujo en mi cara. Me negaba a admitir que me había calado hondo. En cierto modo, no podría robarme el corazón si no sabia que ya era suyo, o eso era lo que quería pensar. Me limitaba a fingir que nada importaba y me cubrí con una coraza, de las de verdad, de las de dentro.
Mientras tanto, en la superficie, la tempestad se reprimía, planeando a la perfección en que momento desatar toda su furia. El invierno más cálido en los últimos años transcurría a una velocidad de infarto y, a su paso, se llevaba cada intento por demostrarle mi cariño un poco más. Cada te quiero se quedaba corto para él y amenazó al tiempo para robarme unos cuantos minutos de ese amor tan mio. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Dónde vamos tan deprisa?

Siempre fue de las que soñaba con moteles de carretera y luces de neón.
Quería historias de alcohol, drogas y sexo. Quemar las noches al volante de un coche antiguo y perderse en algún punto de una carretera secundaria.
Suspiraba por matones de barrio con chupa de cuero y motos trucadas.
Aspiraba a ser una de esas mujeres que al final de su vida, seguramente breve, podía permitirse el lujo de decir que, realmente, había vivido la vida.
Estaba harta de vidas programadas, monótonas y aburridas. Atascos, dinero, negocios. Prisas, estrés y sueños pisoteados.
En realidad, siempre quiso vivir aventuras que le desgarraran el alma, que le destrozaran la vida, por el único y simple hecho de tener algo que contar.

martes, 6 de noviembre de 2012

Siempre se ha dicho que las cuerdas atan.

Hace tiempo que dos y dos dejaron de sumar cuatro.
Entre tanta tristeza y añoranza, sumergimos nuestra historia en cantidades desmesuradas de vodka barato.
Cambiamos los susurros por canciones que desgarran el alma. La belleza que tus besos me arrebataron me la devolvieron esos versos tan simples.
Supiste desde el primer momento como quitarme la ropa a base copas y besos en el cuello, sin embargo, desnudarme el alma te costó algo más.
Siempre nos gustó jugar al despiste, vivir en mundos paralelos y reírnos de aquellos ingenuos que sufren el mundo real.
Pero está claro que la locura, entonces transitoria, se nos fue de las manos y la cordura que nos mantenía cerca del suelo terminó por romperse.


Nuestros 'te quiero's se convirtieron en rutina y descubrimos la monotonía del 'contigo'.

jueves, 18 de octubre de 2012

Mientras el mundo gira.

Haciendo cálculos de todos los 'te quiero's a los que hice oídos sordos, resulta lo poco que me deje querer.
Teniendo en cuenta las veces que te quise perder, se obtiene el miedo que tenía a hacerlo.
Nuestros meses juntos se resumen en caricias y destrucción. 
Observando lo inútil que era lo convencional en nuestras vidas, simplemente nos dejamos llevar por las copas de mas y el desenfreno.
¿Para que condenarnos a la buena vida pudiendo matarnos día a día?

Se consumieron los meses y con ellos se evaporaron nuestras ganas.
Dejamos de intentar mantener lo inmantenible y salieron a la luz todos los arañazos y puñaladas que ocultamos los días que dedicamos a fingir lo que siempre deseamos tener.
Nos desgarramos el alma con palabras sinceras y nos llegamos a odiar por el simple hecho de ser incapaces de querernos.



Vuelve a coger la botella y pasa las noches en vela.